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Cultura

LA HOJA DEL LUNES – San Isidro 2026 (III)

Fotos Alberto Simón/ Plaza Uno Alfredo Arévalo

Por José Carlos Arévalo

La libertad de expresión en este portal es (casi) absoluta, en lo que se dice y en cómo se dice. Acabo de considerar improcedente hablar casi una semana después de toreros y toros cuando al aficionado le ha llegado la informaciónantes y por todas partes. A partir de hoy haré un comentario sobre lo que, a mi entender, ha pasado cada tarde. Espero que mis tardías reflexiones no defrauden.

​​Malas costumbres: marrajos para hundir toreros

Una vez cumplidas las normas reglamentarias que regulan la lidia, la libertad del empresario para montar corridas es absoluta, salvo en el caso de que un torero con mucha fuerza figure en el cartel. En las ferias con muchos abonados dicha libertad se extrema, unas veces para bien, y las más, para mal. En los últimos días se han dado dos ejemplos en Madrid. Para mal.

¿Sobran en los carteles isidriles los espadas extranjeros? San Isidro, por ser Madrid la capital mundial del toreo, dada la super ampliación de su audiencia a través de los medios digitales, que supera en número de festejos a la temporada más larga de cualquier ciudad taurina con alta programación,y más aún, por haberse convertido en el primer foro mundial de la tauromaquia, debería ser consecuente y reservar un número de puestos menos rácano para la participación de diestros representativos de los diversos países taurinos. No se propone que su número sea avasallador, pero sería un nuevo valor añadido a los carteles feriales, dentro y fuera de España.Y mucho más si se tiene en cuenta la situación de acoso global que sufre la Fiesta en los países taurinos americanos. El llamado planeta de los toros se circunscribe a ocho naciones que, lamentablemente, son “islas” incomunicadas y no aprovechan la fuerza que la tauromaquia podría tener si el empresariado las comprendiera como un mercado único, el gran archipiélago del toreo, las ocho naciones que componen el país del toro. Que yo sepa, el primer visionario del toreo como un mercado global fue Domingo Dominguín, quien llegó a codirigir la Plaza El Toreo de la Condesa, de la ciudad de México, y el primer empresario que concibió y trabajó la tauromaquia como un mercado global fue Manolo Chopera y el último que negoció la Fiesta con los ya desaparecidos apoderados españoles americanistas. El empresario vasco llegó a operar en España, Francia, México y Suramérica. Eso sí, tan solo como líder empresarial. No podía ser de otra manera. Para concebir el toreo como un mercado único sería preciso una organización sectorial de la tauromaquia en España, y ya se sabe lo que sucedió cuando Manolo Chopera y los Lozano, mantenedores de “La mesa del toro”, remedo de una verdadera federación española de tauromaquia, que no resistió el primer acoso por parte de la Asociación de Picadores y Banderilleros (amenaza de huelga en la Feria de Fallas). En este punto, es inevitable evocar a don Pedro Balañá, empresario no independentista, pero sí independiente, que hizo pasar (y lanzar) a todo el toreo mundial por la Monumental de Barcelona, incluidos los toreros españoles, e hizo de esta plaza la más universal del toreo. 

La respuesta de los toreros no españoles a su marginación por culpa de la partida de nacimiento fue triple. La primera: Convertirse en torero español (Sebastián Castella, Andrés Roca Rey) sin perder su nacionalidad. La segunda: Dar una respuesta lúdica a un problema taurino: En este sentido, es curiosa la aventura marginal de un diestro mexicano, El Payo, que no quiso seguir tragándose en Madrid la del tío picardías y vuelta a casa muerto de vergüenza. Sin embargo, Octavio García “El Payo”, se lo monta de antisistema por un día, disfruta, corta las orejas y se marcha en el siguiente avión. Yo fui a verle el año pasado a Villanueva de los Barros, porque este tío torea como los ángeles y aquí no se enteran ni los mozos de espadas, que lo saben todo.

Y a la inversa, ¿cómo se entiende la programación, en el actual Sanisidro, del mexicano Calita y del venezolano Colombo en una corrida como la de Partido de Resina? ¿O la del francés Juan Leal, que se jugó la vida de una manera estremecedora en su última actuación en Las Ventas, o la del colombiano Juan de Castilla, un buen torero al que siempre han echado a los perros?  ¿Para disuadirles y que no vuelvan más? Todos ellos, los que se las vieron con los “pablos” como con los “saltillos” eran reos sentenciados antes de ser juzgados.

La Feria de San Isidro, que es el más importante foro taurino del año, si quiere perseverar y afianzarse como la bolsa central del toreo debe abandonar viejos vicios programadores de los viejos taurinos y dotar a la nueva gestión de Las Ventas de una programación tan eficaz como ética. Cuando una plaza tiene tanta fuerza se puede permitir el lujo de hacer las cosas bien

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Mal manejo¿En el campo o desde que el toro sale del campo?

Después de dos corridas toristas y una novillada que hace años habría pasado por corrida, llegan las figuritas de papel y… No, no, este es el cante del 7. Pero la música es otra. La Feria de San Isidro ha demostrado desde hace años que en su abono las corridas no se dividen entre duras y comerciales, ni por trapío, edad, fuerza y romana. Su clasificación es más sencilla: las que embisten y las que no embisten. O para no ser tan tajante: las que embisten más, con los inquisidores a la contra, y las que embisten menos, con los inquisidores a favor. Las de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto son de las que embisten mucho. Pero no el pasado 21 de mayo. Sí tenían la intención de hacerlo. Pero no podían. Y no resulta convincente atribuírselo al agua que durante meses ha inundado las ganaderías de bravo, lo que ha dificultado de manera determinante su nutrición y preparación durante la segunda parte del pasado invierno. Otras ganaderías, inclusode la misma zona, han lidiado y demostrado que han superado el problema. Distintas han debido ser las causas. La más probable puede ser la deshidratación. Como ha demostrado el veterinario Julio Fernández es muy alto el porcentaje de toros que pierden su fuerza y no ofrecen unas prestaciones mínimas para la lidia. Y si es así, resulta incomprensible que un espectáculo tan caro de montaje, tan determinante para todos sus actores, como lo son las corridas en las ferias de primera y segunda, no adopte medidas cautelares  tan resolutivas como baratas. El dÍa 21, algunos toros respiraban por la boca durante el primer tercio. ¿Tan caro cuestan unos bebederos bien situados en los corrales de la plaza? Parece mentira que el generalizado desconocimiento del manejo del toro durante su viaje a la plaza, un tiempo tan corto y determinante para su comportamiento como lo es el viaje del toro desde el campo a la plaza. Pero la Fiesta es un universo singular que bascula entre la genialidad de unos pocos y el subdesarrollo mental de unos muchos.

​​​Julio Norte debutó abriendo la Puerta Grande

El novillero que más me gustó se llama Pedro Luis y es peruano. Tiene auténtica clase, valor suficiente y sabe torear. Pero su obligación era triunfar, cortar las orejas y no dar explicaciones a nadie. Cuando se torea tan bien como Pedro Luis solo cabe una salida: triunfar. Si no lo hace, la culpa es solo suya. Ah, se me olvidaba, dio las mejores verónicas de la Feria-


El barcelonés Mario Vilau está muy bien y será un buen torero. Ahora atraviesa la necesaria fase del triunfo. Si lo consigue, luego vendrá el camino de perfección. Para empezar, debutó en Madrid y cortó una oreja. 


Quien lo tiene muy clarito es Julio Norte. Acopló a sus dos novillos como si fuera un sargento duro y los toros, dos reclutas. Antes de que se hubieran dado cuenta los inocentes bovinos, les había cortado la oreja. Sí, venció, pero no convenció del todo. Tiempo habrá.

Faena histórica de Sebastián Castella a “Cantaor”, un toro de bandera


No la remató con la espada, o mejor dicho, con el descabello. Porque media estocada -la recibida por el bravísimo toro“Cantaor”, de Victoriano del Rio- siempre se consideró meritoria. Pero esa gran frustración, que sufrió Castella y lamentó el público, no interesa a estas líneas, solo tiene un sitio de honor en el libro no escrito de la mala suerte. Lo que sí importa es que el día 22 de mayo, la plaza de Las Ventas, cautivada, fascinada, conmovida hasta sus cimientos por una faena intensa y extensa, quizá la mejor que se ha visto en el ruedo de Las Ventas en lo que va de siglo y que ofrece un hecho nuevo en toda la historia de la tauromaquia: Ha sido un torero francés quien la ha llevado a cabo. Su reconocimiento incluye por primera vez a Francia en la cúspide de las grandes ligas del toreo. Pero será difícilmente reconocida por dos razones, La primera: Castella no consumó su obra con la espada. La segunda: La afición torista no reconocerá ni consentirá que un torero robe el protagonismo a un toro de bandera. Y la tercera: Sebastián Castella es francés y eso ya es el colmo. Pero lo cierto es que el maestro de Béziers ha sido el torero francés que ha consolidado su sólido sitio de figura en las grandes ferias de la tauromaquia desde hace más de 25 años.  


Nota: Tanto el toreo de Castella como el toro de Victoriano del Rio merecen un capítulo aparte. Lo publicaré la semana próxima.

​​En el toreo, la verdad no es suficiente 

Saul Jiménez Fortes, David de Miranda y Víctor Hernández son toreros puros, que no utilizan más que una ventaja: los tres saben torear. Según el viejo Dominguín la mayor y única ventaja legítima del toreo. Pero en esta ocasión no les sirvió para obtener esos triunfos catárticos. Peor aún, los talibanes  no venían con la faena hecha, pero sí con las broncas previstas. Por ejemplo, el inevitable cite cruzado. Un planteamiento procedente cuando el toro es tardo o, indeciso, desparrama la vista antes de embestir. Entonces, cruzarse es más que preceptivo, necesario. Y el torero estará siempre “fuera de cacho” cuando el toro persiga el engaño, pues si estuviera “dentro”, como exige la tribuna talibana, el toro lo habría cogido. Por eso, cuando el toro se para al principio o a mitad de la suerte, obviamente la foto fija nos dice que el torero está “fuera” porque si no estaría cogido. Dicho lo cual, digo ahora que en Las Ventas hay mucho aficionado tarado.

Los tres espadas estuvieron bien, se jugaron el tipo y dieron espectáculo; la corrida de Alcurrucén estuvo bien y los seis toros se portaron. Pero si todo hubiera sucedido en otra plaza, la tarde habría sido para el recuerdo. Porque citando menos cruzados (o sencillamente sin cruzarse) los toros habrían encontrado la cadencia y sus embestidas habrían fluído y el toreo habría arrobado. 


Conclusiones: 1ª El arte de torear no es para buenos chicos sino para toreros listos; 2ª De la terna, el torero que más me gustó fue David de Miranda, porque toreó para él y, a veces, para la audiencia. Y cortó una legitima oreja por la sencilla razón de que en Las Ventas hay más aficionados que talibanes. 3ª Fortes dio las mejores verónicas de la tarde y de muchas tardes. 4ª Víctor Hernández va a ser un figurón del toreo. Y 5ª No me gusta la competencia en quites por saltilleras, tafalleras o como coño se llamen esos lances rematados por las nubes.  

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