Decir, hacer, dos verbos complejos. En alcance y significado. Profundos y a la vez simples. El toreo es poesía, Paz lo describe a la perfección.
En la plaza de toros, en el ruedo, entre toro y torero hay un hacer y un decir que vive y se disipa, pero deja páginas en los ojos, esos que hablan, miran y piensan.
No sé si a Octavio Paz alguna vez le interesó la fiesta de los toros, pero gracias, señor, por tan exacta descripción.
En el ruedo se hace y se dice con valor y sinceridad. Con la naturalidad de dos pies hundidos en la arena y una cintura girando rítmicamente. Reduciendo el espacio, recogiendo el movimiento, trazando larga y despaciosamente el embestir del toro.
En cada muletazo se hace y se dice poesía, se pausa al decir, se sueña al hacer.
Hoy Ángel Téllez hizo y dijo. Construyó una tarde sobre la sencillez del toreo natural.
A mí me recordó el 26 de mayo de 1986*. Mucho.
Ahora torero a cerrar los ojos y ligar las palabras.
A hacer y a decir.
* El 26 de mayo de 1986 confirmó la alternativa José Miguel Arroyo “Joselito”.