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Cultura

LIBROS – A propósito de Javier Garfias, el toreo americano visto por El Vito

Foto altoromexico.com

Vaya por delante que “Garfias, el toro de México” es un gran libro de Víctor José López “El Vito”. También aclaro que El Vito es un escritor taurino al que admiro. Y además advierto que la bravura de los toros de Javier Garfias tenía la fijeza y fondo del “saltillo” mexicano y la viveza y acometividad del “saltillo” español. Cuando vi en México toros de Javier Garfias, puro San Mateo, muy distintos en comportamiento a los de su hermano José, los situé a medio camino entre la línea Buendía y la línea Albaserrada.

Pero no creo que el toro de Javier Garfias sea el toro de México. Entre otras cosas, porque no creo que haya un toro mexicano, un toro español, un toro portugués… Por supuesto que el saltillo es allí el encaste dominante, primero a través de Piedras Negras y luego, de manera más generalizada, a través de las ganaderías “San Mateo”, de Antonio Llaguno, y “Torrecillas”, de José Julián Llaguno. Pero tampoco el marqués de Saltillo fue el creador del encaste. ¿Lo fue la viuda de Murube, que le antecedió? ¿Lo fue Arias Saavedra, primer propietario de este linaje, uno más de los que poseía Vistahermosa? Al correr del tiempo, cada ganadero ha influido en la evolución de cada encaste, pero nacionalizar los toros, decir que tal encaste es español, francés, colombiano, carece de rigor científico y es culturalmente irrelevante. La única verdad no discutible es que tras el Descubrimiento el toro de Iberia viajó a América, donde no existía el bovino, y que, a finales del siglo XIX y principios del XX, hizo lo propio el toro de lidia. Mexicanizar el “puro Saltillo” que poseía Antonio Llaguno es tan desacertado como mexicanizar lo “impuro” de su hermano José Julián, El toro de su ganadería, “Torrecillas”, es un cruce de Saltillo con las “vacas del  monte”, mexicanas porque allí estaban, pero procedentes del bovino ibérico. Como procedente de dicho ancestro son todos los toros de lidia españoles. O sea, que todo el ganado de lidia es impuro o todo es puro, pues todos viene del mismo tronco, el mencionado bovino ibérico. La genialidad de los Llaguno fue hacer en dos décadas lo que la ganadería española hizo en doscientos años. Eso sí, jugaron con la ventaja de trabajar con un toro ya muy evolucionado. Pero nacionalizarlo es politizar la genética, pura broma. 

Aclaro esto para deshacer el malentendido que hay entre el título del libro, significativamente no argumentado por el autor, y su contenido, de excepcional interés taurino. Aunque Javier Garfias es el eje de la narración , esta es una serie de estampas, historias, momentos estelares del toreo de México, con referencias a tiempos antiguos y los fundacionales de la lidia, los de Bernardo Gaviño, los más modernos del Tigre de Guanajuato, los de la independencia de la tauromaquia mexicana (el toro, el torero, la organización de la Fiesta), la descripción de lo visto con los propios ojos, lo vivido por uno mismo y lo escuchado por boca de relevantes actores, toreros, ganaderos, empresarios, otros taurinos y, por supuesto, periodistas que vieron y escribieron la historia a partir de la Edad de Oro del toreo mexicano. 

Para el aficionado español la lectura de “Garfias…” es muy aleccionadora. Por estos pagos se desconoce la importancia de México en la tauromaquia del siglo XX. No de una manera total, pero sí muy atractiva y fragmentaria, El Vito llena ese vacío a través de lo vivido por él, en México y en otros países suramericanos. Siempre siguiendo la historia de Garfias, nos introduce en el pasado inmediato del toreo americano y a partir de lo que ha visto o escuchado, nos lleva hasta los tiempos fundacionales. Así, el capítulo dedicado a Perú parte de la histórica faena de Antonio Ordóñez al toro “carnavalesco”, de Javier Garfias, fecha cenital en la plaza de Acho, para llegar hasta el siglo XVIII cuando se construyó el coso virreinal, unos años anterior a los de las maestranzas de Sevilla, Ronda y Zaragoza. Otro tanto sucede con las referencias a la tauromaquia en Venezuela, Colombia y hasta en Uruguay.      

Lo mejor de este apasionante libro es que sumerge al lector en el sentimiento del toreo y del campo bravo americano. Más que aportar hechos, revitalizar nombres taurinos olvidados, descubrir ángulos nuevos para contemplar la fiesta de toros en América, que todo eso lo cumple El Vito con generosidad, es que su libro “Garfias…” nos introduce con limpieza y autenticidad en el frondoso bosque de la tauromaquia en América. Por eso, se empieza a leer distraidamente, enseguida te atrapa y no lo puedes soltar hasta que llegas a la última página. 

José Carlos Arévalo 

Nota: “Garfias, el toro mexicano” es un libro en edición de autor. Puede que haya ejemplares en La Librería Rodríguez, ahora sita en la Plaza de Las Ventas, de Madrid. Su autor tiene un blog:  https://elvitoalostoros.blogspot.com 

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